Hay madres que están en todo. En los planes, en las rutinas… en todos esos pequeños momentos que acaban siendo los más importantes. En Máis que Auga, queremos celebrar el Día de la Madre poniendo nombre propio a una de ellas. Porque es imposible hablar de todas, pero sí podemos acercarnos a lo que significan a través de historias reales, de esas que se construyen en el día a día.
Hoy hablamos con Montse Neira, una “mamá gallina” —como ella misma se define— que comparte con sus hijos Jandro (24 años) y Sandra (26) no solo el día a día, sino también su tiempo en nuestras instalaciones.
Aunque coincidir los tres a la vez es casi imposible —los horarios de trabajo y estudios mandan—, Montse suele venir con su hija Sandra, pero cada una mantiene su propia rutina. Y es que, para ella, tener una actividad en común con sus hijos es algo especial: “Siempre digo que soy una mamá gallina (se ríe) y me encanta tenerlos bajo mis alas, y venir al gimnasio es una opción más”.
Lo curioso es que no siempre tuvo claro que quería ser madre: “De joven decía que prefería tener perro que un hijo… hasta que llegó el momento. Además, nosotros en casa éramos cuatro hermanos, lo pasábamos muy bien y supongo que eso también estaba ahí”.
Montse llegó a Máis que Auga en 2018 por sus problemas de espalda. Durante años, su rutina se centró en la piscina tres días a la semana, pero hace un año, animada por nuestro equipo, se sumó a EGYM. Hoy acude de lunes a viernes, combinando agua y sala. “El dolor no desapareció del todo, pero sí mejoró muchísimo. En el agua hago muchos estiramientos —soy un poco escandalosa—, pero me ayuda un montón”, cuenta entre risas.
A pesar de su perfil familiar, Montse no le da demasiada importancia al Día de la Madre: “Nos parece un día bastante comercial. Al final, lo importante es lo de siempre: comer juntos el fin de semana”.
Aunque este año puede ser diferente. Jandro, su hijo, le propuso celebrarlo en Balaídos viendo al Celta: “Jandro forma parte de la peña Tolemia Celeste, bueno, yo también soy socia para apoyarles, y el otro día me dijo que porque no íbamos a ver al Celta, que como es el día de la Madre y a las dos, habrá entradas. Así que, ¿por qué no? Además, Sandra está de viaje y es un plan diferente”. Montse no es socia del Celta, aunque sí que ha viajado a alguna de las salidas europeas con la familia y reconoce que se lo ha pasado bomba: “Soy muy festeira y me encanta estar con mucha gente y la verdad es que nos lo pasamos muy bien. Estuvimos en Zagred y Lyon y fue increíble”.
Jandro, que siempre ha estado vinculado al deporte, encuentra ahora en el gimnasio un equilibrio mientras prepara oposiciones: “Es parte de mi rutina. Siempre me ha gustado hacer deporte y ahora es también una vía de escape”.
Pero si algo queda claro al escucharle es la admiración que siente por su madre: “Siempre ha estado para nosotros. Nos llevaba a todas partes, nos cuidaba… Es muy detallista, y además cocina increíble. Nos encanta seguir compartiendo tiempo juntos”.
Esa conexión explica por qué hoy siguen sumando experiencias en común: viajes, lecturas… e incluso el fútbol, una afición que ha ido creciendo en familia.
Este domingo, probablemente, celebren el Día de la Madre en Balaídos comiendo un bocata, ya que lo importante no es el plan, sino el tiempo compartido.
Porque las madres están todos los días del año. En lo cotidiano, en lo importante… y en todo lo demás.
¡Gracias, mamás!