UN MARTES, MUCHA GENTE Y MUCHOS NERVIOS: ASÍ COMENZÓ MÁIS QUE AUGA BARREIRO

01/02/2026

Han pasado quince años de ese 1 de febrero de 2011 en el que se abrieron por primera vez las puertas al público en Máis que Auga Barreiro, en un día lleno de emociones, carreras, agobios, ilusión y, sobre todo, muchísima gente.

 

Al hablar con diferentes personas que nos acompañaron ese 1 de febrero, todas coinciden: mucha gente. En las semanas previas hubo muchísimo trabajo, para acabar los últimos detalles, enseñar las instalaciones, dar de alta a todas las personas que querían sumarse a nuestra aventura y arrancar así el 1 de febrero. Era un día de semana (martes) y se abrió con horario normal. Antes de empezar, las y los trabajadores celebraron una reunión en la que, la mayoría, se conocieron por primera vez, con la excepción de los que ya habían vivido la apertura de Coia.

 

Así, de ese histórico día siguen en Máis que Auga Barreiro Santi Freire, Thais Rodríguez, Marina Alonso, Rosalía Alonso, Adri Pérez, Elsa Varela y Fernando Vázquez. Santi Freire, actual director del centro de Barreiro, recuerda que llegó para ese primer día y se encontró con sus nuevos compañeros y compañeras en la reunión previa, de la que, por supuesto, hay anécdotas. Desde la “taquicardia” de una monitora que se tiró al suelo, pero que les dijo que todo estaba controlado con la respiración, al momento de presentación de todos ellos en los que decían su nombre y su tarea. Ahí, nuestro Santi, no pudo estar más simpático: “Yo soy Santi y tengo calamares”, haciendo referencia a sus clases de natación. Carcajada y liberamos nervios.

 

Porque sí, hubo nervios, muchos, sobre todo al ver la enorme cantidad de gente que entraba en la instalación, que en su mayor parte no sabía qué hacer y a la que había que dirigir para que no estuviese parada esperando. “Había colas en las cintas y nosotros intentábamos llevarlos a otro aparato o actividad, pero no se querían ir para no perder su puesto”. Porque si era nuevo para nuestro equipo, imaginad para los usuarios y usuarias, en una instalación que, con la excepción de Coia, no había nada similar en Vigo y además en un barrio como Barreiro. “La gente estaba tremendamente agradecida porque hubiese un centro así en su parroquia, y nos contaban la historia de la zona, que si había sido un cuartel de la Guardia Civil, o nos decían muy bajito que  no sabían nadar”, explica Marina Alonso, que en ese momento estaba en recepción. 

 

Marina ya había vivido la apertura de Coia y nos contó que la experiencia ayudó en Barreiro: “Repartimos números y así evitamos las enormes colas y que tuviesen que esperar tanto tiempo, aunque la verdad es que hubo muchísima gente. Se quedaban alucinados cuando les enseñabas la instalación y se veía la ilusión en su mirada”. Pero Marina tiene claro que “lo más importante en lo que les ha cambiado su vida a muchas personas fue en que alejaron de su vida la soledad. Muchas personas venían solas y aquí se encontraban con gente con las que fueron creando lazos y con las que se relacionaron y pasaron a venir juntas. Sólo hay que ver el grupo de zumba de las tardes, es maravilloso”.

 

Además, el hecho de ser un barrio también es especial. Aquí, los abonados/as eran tremendamente agradecidos y era habitual que vienen con frutas, verduras, huevos “de casa”. ¡Quien se puede resistir! En estos quince años todo ha cambiado mucho. En esos primeros días, las clases de actividades se montaban en el propio centro y para entrar en la sala se les llamaba por el nombre como en el colegio. Bendita tecnología, aunque miremos atrás con melancolía y cariño.

 

Y claro necesitábamos hablar con uno de los protagonistas: César Ángel Escariz se hizo socio de Máis que Auga Barreiro un par de meses antes, porque “era algo diferente a lo que había en Vigo. Yo no soy de la zona, en ese momento vivía por Plaza de España, pero lo que ofrecía Máis que Auga no lo había en Vigo”. El propio César sí que practicaba deporte y acudía al pabellón de Carmen, pero cuando se abrió Barreiro cambió y para bien. Nuestro abonado recuerda que lo que más le impresionó al entrar por primera vez no fue lo maravillosas que eran las instalaciones, que sí, sino que “había muchísima gente en cualquier zona del centro. Era la gran novedad y todos queríamos conocerla. Recuerdo que fui al spa y allí había una persona guiándonos en cómo realizar el circuito y lo mismo en la piscina, con varios monitores”. César sobre todo utiliza la zona de agua, aunque en los primeros años también iba a sala: “Ahora voy a la piscina y al spa. Allí conozco a la gente, estoy a gusto y el ambiente es muy agradable”. Por motivos de trabajo, sólo va los viernes y los sábados, pero “sigo con vosotros y me encanta ir y encontrarme con mi gente”. Sigue siendo parte de la familia Máis que Auga.

 

El 1 de febrero de 2011 Barreiro abrió con más de cinco mil abonados/as y en poco tiempo se alcanzó la cifra histórica de 7.500 y con lista de espera que llegó a alcanzar las 2.000 personas. La gran novedad con respecto a Coia, es que Barreiro contaba con su centro de pádel que se abrió un mes más tarde y también con éxito de afluencia de público. En ese inicio, en el pádel la ocupación estuvo muy cercana al 100% de lunes a viernes y completa los fines de semana.

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