CUATRO MUJERES MQA REFLEXIONAN SOBRE EL 8M: “SE HA AVANZADO MUCHO, PERO TODAVÍA QUEDA MUCHO POR CONSEGUIR”

08/03/2026

En una fecha tan señalada como el Día Internacional de la Mujer, en Máis que Auga quisimos detenernos un momento para escuchar. Nos sentamos a conversar con Ángeles, Almu, Andrea y Marta, cuatro mujeres MQA de distintas generaciones, para hablar de sus vidas, de sus retos, de sus necesidades y de sus deseos de futuro.

 

Fue una conversación intensa y muy sincera, en la que no faltaron risas, experiencias compartidas y también reflexiones profundas. Porque si en algo coincidieron las cuatro es en que el 8M sigue siendo necesario. A pesar de los avances conseguidos, consideran que todavía queda mucho camino por recorrer para alcanzar una sociedad realmente igualitaria: una sociedad en la que hombres y mujeres tengan los mismos derechos y obligaciones, en la que el trabajo se valore por el resultado y no por quién lo realiza, y en la que ninguna mujer tenga que vivir con miedo.

 

Cuatro mujeres, cuatro historias

Las protagonistas de esta conversación representan realidades muy diferentes. Ángeles Sueiro tiene 75 años; dos hijas; es abuela de un chico y cuatro mujeres y una energía que bien podría ser la de alguien mucho más joven. Trabajó toda su vida en la enseñanza y desarrolló gran parte de su carrera en educación inclusiva (con personas sordas). También estudió Psicología. Se hizo socia de Máis que Auga Coia cuando el centro abrió sus puertas y, quince años después, sigue formando parte del mismo grupo de aquagym. Para ella, ese grupo se ha convertido en algo más que una actividad deportiva: es una pequeña familia con la que comparte noticias, alegrías y también algún problema.

 

Su llegada a Máis que Auga coincidió con un momento clave de su vida: la jubilación y el inicio de una nueva etapa. Y en ese momento decidió enfrentarse a uno de sus mayores miedos: aprender a nadar con 70 años. “Tenía una auténtica fobia al agua y quise afrontarla y superarla. Me costó, pero lo conseguí. Quería hacerlo también por mis nietos/as, para transmitirles que los problemas hay que afrontarlos”. Y lo hizo.

 

En su época, Ángeles fue una mujer muy avanzada, que trabajó fuera de casa siempre, pero reconoce que “los fines de semana, los roles eran los tradicionales: La mujer se encarga de todo lo relacionado con la casa, las comidas, los hijos… Esa es la verdad”.

 

Quince años creciendo con MQA

De Ángeles pasamos a Almu López, técnica de MQA de 42 años y madre de Naia, de seis. Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, trabajó previamente en una ludoteca y en una piscina antes de incorporarse al equipo de Máis que Auga Coia en su apertura. Es, como ella misma dice entre risas, una de las “fundadoras” del centro. Quince años después sigue trabajando en el mismo lugar, con la misma ilusión.

 

Cuando se le pregunta si ha vivido situaciones de discriminación laboral, reconoce que en alguna ocasión sí ha percibido ciertas diferencias: “A veces ocurre que, estando dos profesionales con la misma formación, algunas personas se dirigen primero al compañero hombre”.

 

La mirada de las más jóvenes

La conversación se completa con las más jóvenes del grupo. Andrea Martínez, de 28 años, estudió Química Industrial y trabaja en una empresa farmacéutica. Marta Sánchez, de 32, es auxiliar de enfermería y trabaja en el Hospital del Meixoeiro. Marta llevaba años acudiendo a la piscina de Máis que Auga, pero desde hace dos decidió empezar a entrenar también en la sala fitness junto a su amiga Andrea. Su rutina incluye sobre todo trabajo de fuerza, cross training y actividades express.

 

A pesar de ser las más jóvenes y de haber vivido ya en un mundo más avanzado, ambas reconocen que todavía hoy viven situaciones de discriminación en su día a día. Andrea lo percibe en su entorno laboral, por ejemplo, en la asignación de tareas que a veces parecen asociarse a estereotipos de género. Marta, por su parte, explica que en su trabajo sanitario se enfrenta en ocasiones a situaciones incómodas con pacientes o familiares. “Hay momentos en los que tengo que pedir que alguien me acompañe para evitar gritos, faltas de respeto o incluso tocamientos inadecuados”, cuenta. Y sí, eso sigue ocurriendo en pleno 2026.

 

El 8M, más necesario que nunca

Al hablar del 8M y de los retos que quedan por delante, todas coinciden en una idea: el Día Internacional de la Mujer sigue siendo necesario.

 

Ángeles lo tiene muy claro: “Aunque se ha conseguido muchísimo, todavía queda mucho por lograr. Además, hay mucho ruido alrededor que intenta transmitir que ya es suficiente, pero no es así”.

 

A las cuatro les sorprende especialmente que algunos hombres perciban el feminismo como un ataque. Algo que, dicen, les resulta difícil de entender. “Se trata de luchar por la igualdad, no de restar nada a nadie. Es reconocer el mismo trabajo con el mismo sueldo, compartir responsabilidades y entender que no hay tareas de hombres o de mujeres”.

 

Andrea y Marta también muestran su preocupación por ciertos comentarios que escuchan entre los más jóvenes, frases que parecen normalizar actitudes de control en las relaciones.

 

A veces, reconocen, tienen la sensación de que se están dando pasos atrás. “Se aprecia rechazo cuando hablas de feminismo. Parece que sienten que se les quieren quitar derechos, cuando lo único que pedimos es igualdad: mismos roles, mismos sueldos… y que no nos maten”, afirma Marta con tristeza, recordando que la violencia de género sigue siendo una de las grandes lacras sociales.

 

Educación y sociedad

A pesar de todo, las cuatro coinciden en que el camino para avanzar está claro: la educación. Una educación que no solo se construye en los centros escolares, sino también en las familias y en la sociedad en su conjunto. Porque solo desde ahí, aseguran, se podrá construir un futuro más justo e igualitario para todas y todos.

 

OTRAS NOTICIAS QUE TE PUEDEN INTERESAR