Nos colamos en la clase con acompañante de Fitmon para descubrir cómo Máis que Auga prepara a las futuras familias para uno de los momentos más importantes de sus vidas.
Cuando pensamos en el embarazo, solemos poner todo el foco en la futura mamá. Y es lógico. Pero… ¿qué pasa con la persona que estará a su lado cuando llegue el momento del parto? En Máis que Auga, las clases de Fitmon reservan una sesión muy especial cada dos meses para responder precisamente a esa pregunta. Es la clase con acompañante, una jornada en la que las futuras mamás acuden junto a su pareja o la persona que ellas elijan para aprender, juntos, cómo afrontar uno de los días más importantes de sus vidas.
«Queremos ofrecer herramientas a los papás y acompañantes para que sepan cómo actuar y se sientan parte del parto, porque ellos también lo son», explica Flavia Ozinete, técnica de Máis que Auga Coia.
Durante la clase se trabajan aspectos muy prácticos: cómo ayudar a aliviar la presión o el dolor mediante el movimiento o determinadas posiciones, cómo utilizar elementos como el rebozo, cómo ofrecer apoyo emocional durante las contracciones o cómo favorecer la movilidad de la mamá durante la dilatación. Pero también se habla de lo que ocurre después del nacimiento: el primer contacto con el bebé, la importancia del piel con piel (también para los papás) o cómo detectar posibles señales de depresión posparto.
Nosotros nos colamos en una de esas clases para descubrir qué se aprende… y, sobre todo, cómo se vive.
Allí nos encontramos con Rubén y Sabela, que esperan la llegada de Xacobe dentro de apenas unas semanas. Ella se encuentra ya en la semana 34 de embarazo y participa tanto en las sesiones de Fitmon como de Embarazauga con un objetivo claro: llegar al parto en las mejores condiciones posibles.
Ambos comparten la experiencia con Pablo y Laura, que esperan a la pequeña Sofía. Laura , ahora embarazada de 24 semanas, reconoce que antes apenas practicaba deporte. Sin embargo, cuando supo que iba a ser madre decidió empezar a cuidarse de otra manera. Hoy no falta ni a Fitmon ni a Embarazauga y asegura que cada sesión le ayuda a sentirse más preparada para el gran día. «En cada clase aprendo algo nuevo y, aunque la barriga cada vez pesa más, me siento mucho menos oxidada», explica entre risas.
Las dos futuras mamás coinciden en destacar el trabajo de Alba, Flavia y Ana, las técnicas que las acompañan durante todo el embarazo.
Al terminar, los cuatro salen con la sensación de haber aprendido mucho más de lo que esperaban. Pablo reconoce que descubrir cómo utilizar el rebozo de la mano de una profesional le aporta tranquilidad de cara al gran día. Rubén, por su parte, resume el objetivo de la sesión con una frase muy sencilla: «Toda esta información, explicada por alguien que sabe, te ayuda mucho a saber cómo actuar cuando llegue el momento y a no quedarte paralizado.»
Al final, eso es lo que persigue esta clase. Que cuando llegue uno de los días más importantes de sus vidas, ninguna de las dos personas llegue sintiéndose un mero espectador. Porque el embarazo puede vivirse de muchas maneras, pero cuando se comparte, también se aprende en pareja.