TRES MESES, MUCHOS KILÓMETROS Y UN SUEÑO CUMPLIDO: ALMU Y LORE TERMINAN SU PRIMERA VIGBAY

19/04/2026

Hace tres meses parecía un reto enorme. Hoy ya es un recuerdo imborrable. Almu López y Lorena Freire cruzaron la meta de la VigBay y cumplieron el sueño de terminar su primera media maratón. Detrás quedaron semanas de entrenamiento, dudas, nervios y muchos kilómetros compartidos con el equipo de running de Máis que Auga. Ahora, disfrutan de un reto superado que celebran con emoción, orgullo… y la sensación de haber vivido un día que no olvidarán jamás.

 

Llegó el gran día. Después de más de tres meses de preparación, que hemos realizado a su lado, ambas cumplieron su objetivo en una de las carreras más emblemáticas del calendario gallego. Kilómetros de entrenamiento, madrugones, tiradas largas y muchos momentos compartidos que desembocaron en una jornada muy especial, vivida junto al equipo de running de Máis que Auga, que siempre está ahí para empujar cuando hace falta y celebrar cada paso.

 

Con la meta ya cruzada y las emociones todavía muy recientes, hablamos con ellas para conocer cómo vivieron la experiencia.

 

Almu López: “Ha sido una experiencia increíble”

Para Almu, la palabra que mejor resume todo lo vivido es: increíble. “No hay una definición mejor, para todos los momentos. Desde los entrenamientos hasta cruzar la meta, estoy como en una nube”, explica. Durante la carrera, mientras avanzaba kilómetro a kilómetro, tenía una sensación muy clara: todo el trabajo realizado durante estos meses se estaba notando.

Almu reconoce que hay muchas personas a las que agradecer este reto cumplido. En primer lugar, a sí misma por haberse decidido a dar el paso, pero también a Javi Vázquez, el entrenador del grupo, por confiar en ella incluso cuando las dudas aparecían; al equipo por ser lo que es y a su familia, porque haberle “robado” tiempo para poder llegar en las mejores condiciones.

 

Muy especial fue también compartir la carrera con Nati Castroseiros, su compañera durante el recorrido. “Desde hace algunas carreras corremos juntas y estoy segura de que sin ella la carrera no habría sido ni la mitad de perfecta de lo que fue”.

 

Entre los momentos más emocionantes del día destaca el paso por A Ramallosa, uno de los puntos más emblemáticos del recorrido. “Es un momento crítico de la carrera: estás cerca, pero todavía queda. Al girar la curva y ver a toda la gente animando fue increíble”. Y es que después está ese último kilómetro mágico, que Javi le había dicho que era para disfrutar. Y así lo hizo. Lo vivió con una sonrisa enorme en la cara para ver al público que estaba a los lados, a sus compañeros presentes, a Nati… Unos minutos únicos e inolvidables.

 

Curiosamente el momento más delicado surgió, antes incluso de empezar. “La salida fue lo más difícil. Todos los nervios que tenía controlados aparecieron de repente”. Sin embargo, una vez en carrera todo cambió: “Me encontré tan bien que sentí que podría seguir corriendo”.

 

Almu cruzó la meta con un gran tiempo (2:01:49), y para ella fue un auténtico regalo de carrera: “Increíble, estoy muy agradecida… y con ganas de más”.

 

Lorena Freire: “Nunca me ha gustado demasiado correr… pero he disfrutado muchísimo”

Para Lorena, la meta significó alcanzar un logro, que le parecía casi imposible: Terminar su primera media maratón: “Hoy puedo decir que lo he conseguido y no puedo estar más feliz y orgullosa por haber conseguido superar mi reto del año 2026”, cuenta.

 

Curiosamente, reconoce entre risas que correr nunca ha sido su actividad favorita. “Siempre digo que no me gusta demasiado correr y me quejo mucho… el equipo lo sabe bien”, bromea. Sin embargo, la experiencia de la VigBay cambió muchas cosas.

 

“He disfrutado muchísimo: del ambiente, de cada kilómetro, de correr con María —mi compañera de entrenos—, de los ánimos del equipo, de los consejos del míster y, por supuesto, de la llegada a meta”.

 

La semana previa fue, sin embargo, complicada. “La cabeza me saboteaba constantemente. Tenía la sensación de que no iba a poder, ni física ni mentalmente”.

 

Aun así, supo gestionar muy bien la carrera. Desde el principio optó por un planteamiento conservador, manteniendo un ritmo constante que le permitió llegar con fuerzas a los últimos kilómetros en Baiona. “Creo que supe gestionar muy bien la carrera, para ser la primera. Fui muy prudente desde el inicio y eso me permitió disfrutar del final con una sonrisa enorme”.

 

Como le pasó a Almu, los momentos más complicados llegaron antes de la salida: “El desayuno que no entraba, preparar los geles, colocar el dorsal y la sensación de no querer olvidarse de nada, con los nervios a flor de piel y un nudo en el estómago”. Pero todo cambió al encontrarse con el equipo en la salida. “Los nervios seguían ahí, claro, pero el ambientazo hizo que en cuestión de minutos pasara a estar súper motivada”.

 

Hoy, ya con la carrera terminada, las sensaciones son claras: satisfacción total… aunque el cuerpo lo note. “Me duele todo, tengo una uña menos en el pie, pero estoy muy feliz. Todavía no me creo lo que HEMOS conseguido”. Su tiempo, que no le importa mucho: 2:15:15

 

Lo más sorprendente de todo es que, después de tantas semanas protestando durante los entrenamientos, Lorena ya lo tiene claro: “Repetiré seguro”. Llegó el momento de los agradecimientos: “Ahora sí, toca dar las gracias a todo el equipo por aguantarme incluso cuando no me aguanto ni yo. No sabéis cuanto me ha recargado cada abrazo, cada sonrisa que me sacabais y cada palabra de ánimo. ¡Gracias Equipo!”.

 

Y no queremos olvidarnos de Estela Freijo. Ella comenzó el reto con Almu y Lore, pero a mitad de la preparación, por falta de tiempo, optó por cambiar de distancia y hacer la mini VigBay. Quisimos hablar con ella y saber como le fue: “Súper bien, con muy buenas sensaciones y muy motivada. Lo mejor es que ya tengo apalabrado con una compi del equipo para hacer la media maratón el próximo año”. ¡Seguro que lo veremos!

 

Y así, entre abrazos, sonrisas y la satisfacción del trabajo bien hecho, terminó una jornada que quedará para siempre en su memoria. La VigBay ya forma parte de la historia personal de Almu López y Lorena Freire, dos corredoras que hace solo unos meses se enfrentaban con respeto a los 21 kilómetros y que hoy pueden decir con orgullo que lo han conseguido.

 

Porque detrás de cada meta hay muchos kilómetros invisibles: los de los entrenamientos, las dudas, el esfuerzo… y también los del apoyo del equipo. Y en eso, el equipo de running de Máis que Auga volvió a demostrar que correr acompañado siempre hace el camino más fácil y que lo más importante no es el tiempo del cronómetro, sino el tiempo compartido.

 

Ahora, con la primera media maratón ya en el bolsillo, queda una pregunta en el aire: ¿cuál será el próximo reto?

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