Finalizó febrero y tenemos una cita con Sara Asensio, Beatriz Roselló y Cristian Veraza, para ver cómo avanza la preparación de la VigBay, ahora que se ha cumplido el segundo mes de entrenamiento.
Como sabéis en enero comenzó el camino hacia la VigBay para nuestro grupo de running y quisimos estar a su lado en este nuevo reto. Así que nos subimos a la aventura de Sara, Beatriz y Cristian, que este año se han puesto como reto participar por primera vez en la VigBay. ¡Y como nos lo íbamos a perder! Así que, antes de nada, hablamos con el técnico Javi Vázquez para saber cómo habían ido las cosas: “La valoración de este segundo mes es muy buena. Cada vez se ven más preparados y con ganas”. En las últimas semanas han hecho tiradas de 15 y 16 kilómetros y este último sábado fue de descarga, para prepararse para el último período de preparación, en el que trabajarán fuerte. Y claro como siempre, el entrenamiento viene acompañado de ocio y de tiempo para disfrutar. Así, ayer, al finalizar la sesión, 35 de nuestros/as atletas se reunieron para tomar un “brunch” en el hotel Attica 21. ¡Menudo homenaje que se pegaron! Eso sí, ¡más que merecido!

Pero vamos con los protagonistas a ver que nos cuentan sobre este segundo mes.
Cristian Veraza
Cristian nos contó que han sido cuatro semanas de trabajo duras con el objetivo de la VigBay en el punto de mira. Participaron en la carrera del Calvario 5+5, también como parte de la preparación, y, tal y como estaba previsto, cada semana van haciendo tiradas más largas, para ir aumentando el trabajo de forma progresiva.
En este mes de trabajo, el peor momento de Cristian está muy claro: “Una caída en las pasarelas del Lagares, cerca de una cascada río arriba desde Balaídos”. Eso sí, a nuestros chicos nada les para, porque después del aterrizaje, “volví completando los 16 kilómetros de la tirada larga” y además nos deja un aviso: “Cuidado si van por esas escaleras. Bajen despacio, ¡no como yo!”.
Y frente al peor momento, el mejor: “La sesión en la que probaron el método Fartlek, un sistema de entrenamiento en el que se combinan diferentes ritmos de forma ininterrumpida, aumentando y disminuyendo la velocidad”.
Sara Asensio
Nuestra Sara está feliz y dice que todo el mundo se lo nota, ya que “es genial ver que el trabajo que estás haciendo funciona, ver la evolución, comprobar que cada vez estás más cómoda en las carreras”. La felicidad es total y eso a pesar de que, las horas del día son las que son, y muchas veces Sara finaliza el entrenamiento y sale, otra vez a la carrera, porque le toca entrar a trabajar. Es duro, sí, pero sin duda vale la pena.
Al preguntarle a Sara por algún aspecto negativo, sólo se le ocurre uno: “que todo va muy rápido y sabes que se va a acabar. Sé que voy a echar mucho de menos todo esto. Los entrenamientos, esos sábados por la mañana en los que al terminar de correr, nos tomamos unos pinchos todos juntos, haciendo piña. Eso es lo peor, ver que todo está tan cerca que, por un lado te mueres de ganas de competir, pero también tienes un vacío, al pensar que se acaban todos los momentos compartidos”.
Bea Rosello
Al hacer balance del segundo mes, Bea está satisfecha, ve la evolución en su cuerpo y como es capaz de hacer cosas hasta hace muy poco impensables, aunque reconoce que los nervios son traicioneros: “Estas cuatro semanas han sido buenas: He progresado, creo que bien y poco a poco tengo más confianza respecto a la distancia, aunque los nervios y la cabeza a veces no ayuden”.
Para ella el mejor momento llegó el pasado sábado, cuando hicieron una tirada de 16 kilómetros. “Ahí tuve un click mental y me di cuenta de que estaba a poco de conseguirlo”. El peor, “un fin de semana que estaba algo enferma y no fui capaz de hacer la tirada entera y me dio un poco de bajón”.
Nuestra runner, como todos ellos, destaca el grupo como un elemento clave en todo el trayecto: “Estoy muy, muy contenta con la preparación. Es dura, hay que esforzarse, pero vale la pena. Además, tenemos un grupo muy bueno que siempre está ahí para animarte y en equipo siempre es mejor”.