El sábado 5 de julio se celebró la XV Travesía Vila de Baiona, una cita clásica para los amantes de la natación en aguas abiertas. Desde la playa de Ladeira partían las y los valientes que se lanzaban al mar para cubrir los 2.000 metros de recorrido. Pero esta no fue una travesía más. Para Máis que Auga y para nuestros dreamers del equipo de natación I Have a Dream, fue su primera participación en aguas abiertas, y eso la hizo especial de principio a fin.
Allí estuvieron Nati, Noa, Josema, Quique, Rubén, Vane y Freire. Siete soñadores en el agua y muchos más animando desde la orilla, ya que acompañando estaba buena parte del equipo de running, origen de esta nueva aventura que surgió a comienzos de este año. Quique y Freire fueron los liantes, pero enseguida contaron con adeptos que se sumaron casi sin pensar. Algunos ya tenían nociones de natación y otros, ganas de pasarlo bien. Y así comenzó la aventura, entrenando en la piscina de Coia y apuntándose a la Liga Máster, para lo que necesitaban estar federados y aquí entró en acción el equipo I Have a Dream.
Y sí, sólo ha pasado medio año, pero nuestros dreamers son valientes, atrevidos y ya están compitiendo. Las condiciones en Baiona no podían ser mejores: agua con temperatura perfecta, mar en calma y una mañana para enmarcar. Pero, por si acaso, contábamos con un apoyo de lujo: nuestro técnico Javi Vázquez, que dejó sus zapatillas de running para acompañar a “peixiños” desde su tabla de paddle surf haciendo de guía y referente para evitar desorientaciones en esta primera gran prueba.
De esta Travesía hay mucho que contar. Grandes historias de superación, de compañerismo, medallas tangibles y otras invisibles. Vamos a comenzar por la de Freire, uno de los cimientos del equipo. Su caso es muy especial, ya que hace cuatro años sufrió un ataque de ansiedad en el agua mientras entrenaba solo en el Vao. Desde entonces había dejado de nadar en el mar, hasta ahora, con el equipo, que ha vuelto a los entrenamientos e incluso se ha atrevido a realizar una Travesía. Así nos lo cuenta: “A nivel individual, no la hubiese podido terminar sin la paciencia de Josema, Nati, Noa o Vane en los entrenos, sacrificando su preparación en acompañarme, nadando cerca de la orilla para que progresivamente le fuese perdiendo el miedo. De hecho, Josema estuvo nadando a la par conmigo toda la Travesía. Eso dice mucho de la calidad humana del grupo y de la esencia de este equipo”. Y sí, llegaron a la orilla Freire y Josema juntos y felices y fueron recibidos por sus compañeros y compañeras con aplausos, ánimos e incluso alguna lagrimilla.
La plata de Noa… y las medallas invisibles
Otra historia que emociona es la de Noa Ramos, que volvió a conectar con su pasión por la natación gracias al espíritu del grupo. Noa lleva nadando desde los cuatro años, compitiendo en piscina y participando en travesías desde muy jovencita: “Dejé de nadar de cara a Selectividad y, aunque nunca abandoné la piscina, no volví a competir hasta este año con los dreamers”. Y es que la filosofía del equipo de running se ha trasladado al de natación y ello le ha permitido recuperar la ilusión en la piscina y disfrutarla de forma mucho más satisfactoria: «La competición aquí no es lo más importante. Lo que se valora es el esfuerzo de cada uno, sea cual sea su nivel», nos contaba. Y con esa filosofía volvió al mar… ¡y se llevó la plata en categoría veteranas!
También hubo momento para la nostalgia, al recordar sus primeras travesías: “Con 9 años las nadaba con mi abuelo y ¡nos dieron premios al nadador de mayor y menor edad en algunas de ellas! ¡Siempre disfruté mucho nadando en el mar!”, explicó Noa.
Nuestra compañera está feliz con su podio, pero lo que más ilusión le hizo, según sus propias palabras, fue ver a sus compañeros cruzar la meta, a los animadores en meta, en el agua y hasta por WhatsApp: “Estoy muy contenta con mi medalla, aunque creo que me hizo más ilusión ver a Freire cruzar la meta. Hay medallas que no se dan y serían mucho más valiosas”, dijo. Y cuánta razón tiene.
Más que nadar, soñar juntos

Esta primera experiencia ha sido mucho más que una travesía. Ha sido un ejercicio de superación, de amistad, de compartir sueños y miedos, de vivir… Esto acaba de empezar y lo que nos ha quedado claro es que los dreamers quieren más. No hablamos de medallas, que vendrán, sino de experiencias, de entrenos, de desayunos juntos, de comidas, de risas o lloros si son necesarios… De vida. Y desde aquí, os lo contaremos. ¡Gracias EQUIPO!