MÁIS QUE AUGA SE SUMA A LA CAMPAÑA DE LOS  BRAZALETES DE ESPERANZA EN EL DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER

03/02/2026

Mañana, 4 de febrero, se celebra el Día Mundial contra el Cáncer y Máis que Auga se suma a la iniciativa Brazaletes de Esperanza, promovida por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Un gesto con el que se pretende visibilizar el respaldo y el apoyo a todas las personas que conviven con la enfermedad.

 

La campaña consiste en que todas y todos los trabajadores de Máis que Auga lucirán una pulsera verde, convertida ya en símbolo de compromiso y solidaridad. Un brazalete que humaniza, que da voz a las personas con cáncer y a quienes las cuidan, y que representa una atención más cercana y más humana.

 

Esta iniciativa comenzó hace dos años, en 2024, en clubes deportivos, y en este tiempo se ha transformado en un auténtico movimiento social al que se han sumado ciudadanía, empresas e instituciones, luciendo el verde como un grito silencioso de apoyo. Así lo explica la propia AECC:

“Llevar el brazalete verde en 2026 no es un gesto vacío. Es un compromiso visible con ayudar, acompañar y apoyar a quienes más nos necesitan y cuidar a quienes nos cuidan. Humanizar el cáncer significa acompañar en la incertidumbre, poner el cuidado en el centro y devolver autonomía a las personas con cáncer. Juntos, haremos que el brazalete verde signifique un compromiso real con una atención más digna, cercana y completa”.

 

Carmen Suárez, nuestra `extraterrestre´

Y precisamente humanizar es lo que hoy queremos hacer desde Máis que Auga. Por eso queremos presentaros a una de esas personas que acaba de superar un cáncer. Ella es Carmen Suárez, de 67 años, miembro de la familia Máis que Auga Coia desde el primer día. Una mujer deportista, activa, positiva, valiente y poderosa. Lo era antes y lo ha sido durante todo el tratamiento.

 

A finales de 2024 le diagnosticaron cáncer de mama y comenzó entonces el proceso de quimioterapia. Posteriormente fue operada el 1 de agosto y finalizó el tratamiento con las sesiones de radioterapia. Hace solo unos días, en su última consulta de oncología, le comunicaron que los resultados eran perfectos y que ni siquiera necesitaba tratamiento posterior.

 

Ha sido algo más de un año de lucha en el que Carmen jamás perdió la sonrisa y en el que la actividad física fue un apoyo fundamental. “Incluso durante la quimio seguí yendo al gimnasio, evidentemente adaptándome a la situación y a las fuerzas que tenía, pero quería seguir haciendo lo que me gusta y me ayudaba mucho”, explica.

 

Y es que Carmen es una usuaria activa. Antes, durante y ahora de nuevo, acude a Máis que Auga Coia de lunes a viernes, con una media de tres horas y media al día. Por supuesto, tampoco se perdió la fiesta del 15 aniversario de Coia, donde la pudimos ver bailando y disfrutando al máximo.

 

Carmen también quiso destacar el papel del personal sanitario:
“Todo el personal es maravilloso, todo. Desde médicos y médicas hasta enfermería, técnicos, voluntariado… Estoy tremendamente agradecida por su cariño, su trabajo y su trato. No tengo ni una sola queja”.

 

Ese cariño es mutuo, porque Carmen transmite alegría y vitalidad allí donde va. También lo hizo en el hospital, donde el personal sanitario la apodó cariñosamente como “la extraterrestre”, sorprendidos por todo lo que hacía: los kilómetros que caminaba, sus visitas a Máis que Auga o cómo consiguió mantener la alimentación con un método que ella misma ideó tras perder demasiado peso en la primera quimio.

 

Antes de despedirnos, le pedimos un consejo para las personas que tengan que afrontar esta enfermedad: “Lo primero es pensar en una misma, seguir los consejos del personal sanitario, no escatimar en las cremas o medicamentos que te recomiendan para cuidar la piel o las uñas, y sobre todo ser muy positiva, seguir viviendo, cuidándote y haciendo las cosas que te gustan”.

 

Así, en apoyo a personas como Carmen, a sus familias y al personal sanitario, mañana el equipo de Máis que Auga lucirá el brazalete de la esperanza. Porque no podemos dar la espalda al cáncer. Basta con mirar a nuestro alrededor: en nuestra familia, en el trabajo o entre las amistades, todas y todos conocemos a alguien que fue, está siendo o será diagnosticado.

 

El cáncer no es una palabra tabú ni desaparece por no nombrarlo. Existe y hay que afrontarlo. Y lo importante es cómo: con un sistema sanitario dotado de recursos suficientes y apoyando a las personas enfermas para que puedan centrarse en lo más importante, su recuperación. Esa es la sociedad que queremos y por la que seguimos sumando fuerzas.

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