LOS JUBILADOS DE LA MAÑANA: OCHO AMIGOS, UNA PISTA DE PÁDEL Y MUCHAS GANAS DE SEGUIR DISFRUTANDO

13/09/2026

No sabemos exactamente cuándo empezó todo. Fue hace muchos años. Un grupo de jubilados comenzó a jugar al pádel con un objetivo sencillo: mantenerse activos, conocer gente, echar unas risas y pasar un buen rato. No llegaron todos a la vez, ni tienen la misma edad, ni se conocían entre ellos. Pero ya se sabe que el roce hace el cariño… y en las pistas de pádel, roces, hay unos cuantos.

 

Así, poco a poco, comenzaron como individuos y terminaron formando un grupo que no deja de crecer. “Los jubilados de la mañana” es como se definen. Comenzaron su periplo en Máis que Auga con las clases de la Academia de Pádel hace ya años, aunque algunos también acuden al centro para realizar otras actividades.

 

Son Manolo Vidal (79 años), Víctor Peña (86), Pepe Bernárdez (72), Paco Álvarez (77), César Fernández (80), Suso Boullosa (66), Andrés Vázquez (69) y José Manuel Álvarez (65), el benjamín.

 

Cuando nos encontramos con el grupo, quedó claro que la pandilla funciona. Hablar con los ocho a la vez no resulta sencillo. Entre las bromas, los comentarios cruzados y las conversaciones que van saltando de uno a otro, conseguir que todos se presenten ya es casi un ejercicio de coordinación. Pero quizá esa dificultad diga mucho: llevan tiempo compartiendo mañanas y se nota.

 

Así que Andrés Vázquez fue el encargado de poner palabras a una historia que, en realidad, sus compañeros llevan años contando a su manera: jugando, bromeando y compartiendo mañanas. Andrés es uno de los jóvenes, y también uno de los grandes dinamizadores del grupo. Quizás no sea casualidad, ya que dedicó su vida a la medicina en el ámbito geriátrico y gerontológico y el cuidado de las personas mayores y el estudio del envejecimiento activo han sido, además de su profesión, una vocación.

 

Desde siempre le ha gustado el deporte (natación, buceo, vela, montañismo), hasta que llegó el pádel. Para Andrés, fue un “descubrimiento extraordinario”. Lejos de ser un simple pasatiempo, asegura que este deporte se ha convertido en una vía para mantenerse saludable e integrado en una dinámica activa. Pero si hay algo que destaca por encima de todo es el aspecto humano.

 

“La convivencia cotidiana con este grupo de compañeros donde reinan el compañerismo, la comprensión y el buen hacer”, explica. Y eso es precisamente lo que ocurre cada mañana en Barreiro. Allí se reúnen todos los días y hay tiempo para todo: jugar, hablar, reírse y, si se tercia, tomar algo al terminar.

 

Un cumpleaños, un vino y 58 años de recuerdos

El día que fuimos a conocerlos, además, había celebración. Víctor Peña venía de cumplir hacía unos días 86 años y había prometido invitar a sus compañeros a un vino al terminar la jornada.

 

Él es el “abuelito” del grupo, y ello se aprecia en el cariño con el que le hablan sus compis. Además, ese día era todavía más especial, ya que Víctor celebraba 58 años de matrimonio. Su mujer ya no está aquí y la fecha le traía inevitablemente recuerdos y cierta nostalgia. Pero allí estaban sus compañeros para hacer lo que mejor saben: acompañarle, arrancarle sonrisas con ese cariño y esa ironía que los caracteriza.

 

Antes de empezar se ajustó la muñequera y nos explicó que tiene una lesión en la rodilla y otra en la muñeca, que le obligan a bajar el ritmo y a no forzar. Pero que nadie piense que eso significa quedarse en casa.

 

Va todos los días a la instalación y juega a ratos en la pista individual y, cuando puede, también con sus compañeros. Siempre con cuidado, hasta que las lesiones vayan mejorando, pero en compañía todo avanza más rápido.

 

Porque cuando se les ve juntos queda claro que el pádel es solo una parte de lo que comparten. También hay celebraciones fuera de las pistas. Y en Navidades nunca fallan.

 

Una inauguración muy especial

Así, con su cita diaria ineludible en Barreiro, se convirtieron en protagonistas “pasivos” de la transformación de las pistas. Durante meses vivieron y sufrieron de cerca las obras que convirtieron las cuatro pistas de muro descubiertas en cuatro nuevas pistas de cristal cubiertas, con césped de última generación.

 

Hubo una inauguración oficial, por supuesto. Pero en Máis que Auga teníamos claro que faltaba otra. Una para ellos.

 

Después de meses en los que los ruidos y las molestias de las obras hicieron que jugar no siempre fuese sencillo, Máis que Auga quiso agradecerles su paciencia y fidelidad con una inauguración diferente: dos pistas, dos horas y los ocho como protagonistas.

 

El director de Máis que Auga Barreiro, Santi Freire, quiso reconocer que siguieran acudiendo durante todo este tiempo, a pesar de las molestias, y les confirmó que la empresa quería compartir con ellos esta inauguración especial y diferente. Y así, entre palas, bolas, bromas y mucho cariño, les dejamos disfrutar de esas pistas que tanto habían esperado.

 

Los jubilados de la mañana. Ocho amigos que encontraron en el pádel mucho más que un deporte.

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