LA SEGUNDA ESTRELLA, CONTADA DESDE MÁIS QUE AUGA

22/07/2026

El pasado domingo, desde las 21.00 horas, las calles de Vigo y del resto de España quedaron prácticamente desiertas. Mientras tanto, hogares, bares y plazas se convirtieron en un hervidero de nervios y emoción teñido de rojo, blanco y banderas españolas. En esta ocasión solo había un equipo y unos mismos colores para todas y todos. Así se disfrutó de la segunda final de un Mundial de fútbol con España como protagonista… y con un desenlace perfecto: la conquista de la segunda estrella.

 

Y como siempre, queremos saber como lo vivió la familia Máis que Auga. Así que buceamos en nuestros centros, buscando aficionados y aficionadas al fútbol, para saber como vivieron el mundial y la final.

 

En Navia nos encontramos con el grupo de running que sumaron el Mundial a una de sus actividades. Los viernes, después de entrenar, habitualmente Carlos, Luis Ferreira, Luis Pena, Manu, Maru y Rita toman algo juntos y con el mundial, también decidieron juntarse para ver algunos partidos. Los cuartos de final ante Bélgica los siguieron en casa de Luis Ferreira y la semifinal frente a Francia en la de Manu. Para la gran final ya no hubo quórum, porque los compromisos familiares se impusieron. Carlos se fue con sus hijos a Castrelos, donde los adolescentes disfrutaron como enanos, aunque él hubiese preferido el ambiente de su grupo de running. “Es verdad que el ambiente era espectacular, pero para mí, había mucho lío, mucho ruido, trompetas, música que no es la mía… Eso sí, los chavales disfrutaron mucho y España ganó”. Carlos, futbolero, vivió con intensidad el Mundial, ya que “la selección estuvo espectacular. Es verdad que el partido contra Cabo Verde no fue bueno, pero a partir de ahí fueron creciendo, impidiendo a grandes equipos que lucieran gracias a su forma de jugar”. Y es que antes de la semifinal, Francia parecía un equipo imbatible, y lo eclipsó, como también sucedió frente a Argentina. La única espinita, asegura, que Borja no dispusiese de más minutos y que otros jugadores tampoco pudiesen debutar, aunque el papel del equipo fue sobresaliente. Carlos ya piensa en la próxima Eurocopa, “porque tenemos un equipo muy joven y con proyección”.

 

El análisis de Luis Ferreira no fue tan técnico y habló más de sensaciones y de sus miedos. A pesar del fantástico papel de España, Luis asegura que vivió los partidos con “una angustia tremenda, sobre todo en los primeros quince minutos, pero a partir de la segunda cerveza, ya ves las cosas mejor”, bromeó. Y claro, todos llevamos un seleccionador dentro, eso no falla, pero si encima tienes a unos “deportistas de élite” como nuestros runners, “nos permitimos incluso decir que no corren”, bromea Luis con esa retranca gallega que tanto nos gusta.

 

Luis vio la final en casa con su mujer, a la que no le engancha el fútbol, y sin su hijo, que quiso vivirlo en Castrelos con los amigos, por lo que le faltó su “colchón de apoyo para desahogar cuando el balón no entraba o el árbitro no mostraba las tarjetas que todos veíamos tan claras. Pero la explosión final no se la quitó nadie después de más de 120 minutos de sufrimiento frente a Argentina.

 

En Máis que Auga Coia coincidimos con Silvia y Alba, que acudieron el lunes a su entrenamiento con las camisetas de la selección española. Silvia lucía además una muy especial para los celtistas, ya que portaba el número 26 y el nombre de Borja Iglesias en la espalda, apoyando así no sólo a España sino también a nuestro Celta. Silvia, de 28 años, es la tía de Alba, de 16, y ambas son muy del Celta y de España. Y eso que Silvia nació en Paraguay y llegó a Vigo hace aproximadamente 9 años, donde formó su familia. Ahora tiene una niña de 8 añitos, Mía, que el domingo lucía su camiseta de Yamal, y que siguió el encuentro con muchísimos nervios. Alba nació ya en Vigo y es bastante futbolera, además de que vivió su primer mundial, porque “en el primero estaba naciendo”, bromea. La final la compartieron en familia desde una cafetería y reconocen que se emocionaron y disfrutaron muchísimo: “Además, tenemos familiares que son de Argentina y después hicimos una videollamada para hablar con ellos y nos felicitaron y reconocieron que España fue muy superior”. Alba lamenta que Borja solo tuviese un minuto de juego en el Mundial, pero asegura que “es como la guinda a una temporada excepcional en el Celta, con la Liga y Europa”.

 

Y en el centro de Barreiro, hablamos con dos amigos, Hugo y Daniel, también futboleros, que vivieron el Mundial con mucha intensidad y bastante estrés. Daniel, de 41 años, es originario de Venezuela, pero ya lleva 8 años viviendo en Vigo y se siente un vigués y un español más. Así, reconoce que sufrió durante el campeonato, pero de forma muy especial en la final, “en la que se me provocó la gastritis que tengo”, bromeó. El árbitro aumentó su estrés, pero con el gol de Ferrán llegaron los gritos y la emoción desbordada, para finalizar la celebración como debe ser en las fiestas de Bouzas.

 

Por su parte, Hugo, de 33 años, tuvo la mala suerte de que trabajó el domingo hasta las diez, así que la primera mitad la vivió con sus compañeros desde el móvil y la segunda, ya en casa. “Menos mal que el descanso se alargó lo suficiente para que pudiera llegar a casa y ver toda la segunda parte y la prórroga”. Allí estaban sus padres, con los que disfrutó y sufrió hasta el final, para volver a celebrar un nuevo Mundial, porque Hugo recuerda perfectamente el gol de Iniesta en el Mundial de 2010, aquel inolvidable ‘Iniesta de mi vida’. Nuestro abonado es muy futbolero, por lo que no se perdió ningún partido de la selección de Luis de la Fuente, incluso se levantó de madrugada para ver el partido ante Uruguay, «aunque en la segunda parte ya se me cerraban los ojos».

 

Historias diferentes, celebraciones distintas y muchas maneras de vivir un mismo sueño. Porque si algo demostró este Mundial es que, durante unas semanas, el fútbol volvió a unir a familias, amigos y compañeros… y también a la gran familia de Máis que Auga.

 

OTRAS NOTICIAS QUE TE PUEDEN INTERESAR