En el Día del Padre, desde Máis que Auga queremos rendir nuestro pequeño homenaje a todos esos padres que siempre han estado ahí. A los que nos enseñaron a nadar, a los que nos llevaban a entrenamientos y partidos, a los que pasaban frío en la grada animando sin descanso… y, sobre todo, a los que nos transmitieron valores y un amor por el deporte que nos acompaña toda la vida.
Porque hay historias que se repiten, que nos unen y que nos encanta contar. Historias de las que sabemos que también disfrutáis leyendo.
Hoy queremos acercaros dos de ellas. Dos historias distintas, pero con algo en común: el vínculo entre padres e hijos/as, tejido también a través del deporte: Luis y Xoa, y a dos Josés, que celebran el día por partida doble.
Luis y a su pequeña Xoa
Luis Pena, de 44 años, comparte con su hija Xoa, de tres añitos, agua, juegos y aprendizaje en las clases de natación desde que ella era un bebé. Para Luis, el deporte siempre ha sido una parte fundamental de su vida —triatlón, travesías a nado, actividades de OutExperience…— y ahora su ilusión es que su hija crezca sintiendo ese mismo cariño.
Pero nuestro abonado no habla solo de actividad física. Habla de algo más profundo: de socializar, de perder miedos, de ganar autonomía. Y lo ve cada día en Xoa, que ha pasado de ser una niña tímida a mostrarse más abierta, más alegre, más segura.
Ser padre, reconoce, ha superado cualquier expectativa. “Es observar cómo crece, cómo construye poco a poco su personalidad, cómo va ganando independencia… Es una experiencia única”, resume. Una experiencia que también le ha enseñado a parar, priorizar y a no perderse lo verdaderamente importante: “Hay que saber poner límites a las obligaciones y al trabajo, para conciliar con la vida familiar y no perdernos el crecimiento de la niña”.
Hace poco, Xoa dio un paso más y comenzó sus clases “de mayores”. Y allí sigue disfrutando, porque —como destaca Luis— las clases son juego, diversión y aprendizaje. Justo como ellos entienden el deporte. De las monitoras de piscina, nuestro socio sólo habla maravillas y en especial de Malú, porque “convierte las clases en diversión, en un juego, y esa es la dinámica que a nosotros nos gusta”. Además, al acabar la clase continúa la aventura, ya que Noa, siempre quiere más y continúa el disfrute con su papá en la piscina.
Y quién sabe si, con el paso de los años, los papeles se invertirán y será Xoa quien acompañe a su padre. Como ocurre en nuestra segunda historia.
Porque también están Jose y José.
Jose Fernández Cendón, de 73 años, decidió hace unos meses retomar la actividad física. Con la jubilación se pasó a la huerta y comenzó a cultivar todo tipo de hortalizas para la familia, pero hace unos meses sintió que necesitaba hacer algo más. Y lo comentó con su hijo, José, de 47, que ya era socio de Máis que Auga desde hace un par de años. Fue él quien le animó: “Le comenté que lo que estaba haciendo yo, que había actividades para todas las edades, tanto en sala como piscina y que podíamos venir juntos. Así en diciembre regresó al gimnasio, porque ya había estado hace unos años”. Ahora vienen los dos por la mañana y hace clases juntos: “Yo le recojo en el coche y venimos juntos a dos clases martes y viernes: piscina y movilidad. Y después, algún día de la semana, alguna otra actividad suelta”, explicó el veterano Jose, que le ha inculcado a sus hijos el amor por deporte. “Siempre me acompañó a los entrenamientos y a los partidos. Yo jugaba al baloncesto y era de los padres que nunca fallaba”. El progenitor creía firmemente en el deporte como una forma de vida, como una alternativa sana, como una escuela de valores. Y lo hacía practicando con el ejemplo porque él también ha jugado al fútbol, en veteranos: “Aún tengo unas botas de fútbol del año 71”, nos cuenta.
Hoy, Día del Padre, la familia se reunirá para celebrarlo, aunque no todos podrán estar por trabajo, lo importante permanece: el vínculo, el encuentro, las ganas de compartir. Porque al final, como bien dice José hijo, de eso se trata todo esto: de encontrar momentos para estar juntos. De convertir una rutina en un espacio compartido. De seguir construyendo recuerdos. “Al final es una manera de vernos más y quedar y compartimos ese ratito en el gimnasio, en nuestras clases”.
Dos historias, dos generaciones, dos maneras de vivir el deporte… pero un mismo hilo conductor: el de los padres que acompañan, enseñan y siguen estando, siempre.
¡Feliz Día del Padre a todos los papás Máis que Auga!