CIEN AÑOS DE SENTIMIENTO CELESTE

23/08/2023

El 23 de agosto de 2023 es un día importante para Vigo y los vigueses. Hoy, nuestro club, el Real Club Celta de Vigo, cumple cien años y con él cumplimos todas y todos los vigueses, todas las personas que tienen el corazón pintado en celeste, que sufrieron en los descensos y vibraron en los ascensos, que sacaron pecho y orgullo cuando el fútbol del Celta era respetado en toda Europa y que ahora cantan con emoción el himno del Centenario, con el que C. Tangana logró tocar la fibra a aquellos a los que se les estaba apagando.

 

Así que, si el Celta y Vigo está de cumpleaños, Máis que Auga también, porque Máis que Auga es Vigo. ¿Y qué hicimos esta vez? Pues simplemente mirar a nuestro alrededor. Porque es habitual ver a varios abonados/as luciendo la camiseta celeste durante sus entrenamientos en el gimnasio; porque tenemos socios/as que nos cuentan como fue el partido del domingo, porque hay trabajadores/as que llevan al Celta en el corazón desde niños, porque hemos visto jugar en nuestras pistas de pádel a Berizzo, porque tenemos a jugadores de las categorías inferiores del Celta entrenando en nuestras instalaciones; porque el gato de Catoira es uno de los nuestros, porque se ha celebrado el torneo de la Fundación Celta de Vigo en nuestras instalaciones….

 

Y para expresar nuestro sentimiento celeste, hablamos con Edu Davila, monitor de Máis que Auga Coia, que va a Balaídos a ver al Celta desde que era un renacuajo. “Soy socio desde hace unos 32 años aproximadamente. Empezamos yendo mi hermano y yo con mi abuelo y con mi tío a Balaídos siendo muy pequeño. Al principio no éramos socios y desde el año 90 aproximadamente ya nos hicimos abonados”. Al ver la foto que nos manda – Edu es el pequeño – nos preguntamos cuantos años tenía, y Edu cree que unos cinco: “No pagábamos entrada y nos pasaban en la puerta por debajo del torno, como en los Vitrasa”, bromea.

 

Y unos años después, cuando ya tenían el corazón celeste, los dos hermanos ya se hicieron socios de Río Bajo. Ahora mismo, Edu es abonado de Río Alto junto a su mujer y varios amigos y cuenta con el número de abonado 1181. Ha vivido muchas cosas, ya que ha tratado de estar en todas las citas históricas posibles, como las finales de Copa de Madrid y Sevilla; la Champions; la semifinal con el Manchester en Vigo, en el ascenso de Lleida; en el partido de Tarragona que nos dio la posibilidad de ascender con un empate en el último partido”. Como nos cuenta Edu, “los momentos buenos son los fáciles de vivir, los complicados son los descensos, los partidos a las doce de la mañana en Segunda… Pero eso es el Celta”.

 

Jugadores favoritos tiene varios y sin duda, no tiene mal gusto Edu: “Borja Oubiña, Mazinho y Iago Aspas” y cuando le pedimos un deseo por el centenario, no duda: “Un título por supuesto, pero sobre todo seguir haciéndolo bien y mantenernos en Primera, que es lo más importante”, concluyó este celtista de cuna.

 

Y si primero buscamos en nuestro equipo, después fuimos a en busca de un doble abonado. Otra vez acertamos al máximo, ya que es un hombre del fútbol y lleva el celeste en sangre y en piel, ya que tiene el escudo tatuado en su pierna. El es Aitor González, socio del Celta desde niño, y hombre de fútbol, ya que actualmente es entrenador y coordinador de fútbol 8 en el Santa Marina, un club por el que pasaron jugadores de la talla de Iago Aspas, Rubén Blanco, Brais Méndez o Gabri Veiga. Aitor nos contó su historia celeste: “Yo empecé a ir al Celta con mis padres y mi hermano pequeño desde que era muy pequeño. Hace unos años ellos se dieron de baja y yo continué como socio de Río Alto. Al principio sólo, pero desde poco voy con mi hija pequeña, a la que hice socia el día que nació. Ahora tiene año y medio y vamos juntos a Balaídos”.

 

Seguro que si echamos la mirada atrás, todos hicimos “alguna gorda” por culpa de esa pasión, de ese amor inconfesable. Pues la anécdota de Aitor es muy simpática. La selectividad comenzaba para nuestro abonado un lunes y el domingo se jugaba en Balaídos su ascenso a Primera frente al Córdoba. ¿Dónde creéis que estuvo Aitor el domingo?  Acertasteis, ¡en Balaídos! Pero aquí viene lo mejor: “Mi tutor, que conocía mi locura por el Celta me llamó al acabar el partido para ver si estaba en casa (que no) y pedirme que volviese y que no fuera a celebrarlo”. Sí. ¡Aitor aprobó la selectividad!

 

Cuando era pequeño, su jugador favorito era Mostovoi, pero actualmente tiene claro que “Iago Aspas es el mejor jugador que ha tenido el Celta en su historia, porque es un referente. Para el Celta lo es todo. El día que Iago Aspas no esté, se perderá un poco la identidad del club, porque lo es todo: canterano, celtista y un grandísimo jugador”. Y su deseo por el centenario, un sueño para todos los celtistas: “Me encantaría un título, pero sino clasificarnos para Europa, sería un bonito premio”.

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