¿Sabéis que en Máis que Auga nos encanta dar voz a las historias de nuestros socios y socias? Hoy tenemos un protagonista muy especial. Nuestro abonado Carlos Puerta tiene una profesión capaz de dejar con la boca abierta a pequeños y mayores: es dibujante, ilustrador, pintor… y, sobre todo, narrador, autor de BD —o tebeos, como tradicionalmente se conocen en España—.
Con su talento hemos viajado junto al Barón Rojo, surcado los cielos en su triplano, iluminado las calles de Madrid con el capitán Alatriste y navegado con Jules Verne. Gracias a su obra hemos vivido mil aventuras y, en esta entrevista, descubriremos un poco mejor a la persona que se esconde detrás de esas páginas de cómic llenas de color e historia.
Carlos (1965) es un madrileño, que se trasladó a Vigo hace ya muchos años guiado por el corazón: “Me enamoré de una viguesa en Gijón y llevamos juntos 25 años. Echo de menos Madrid, pero Vigo es una ciudad deliciosa”. Y así, llegó hasta nuestro centro de Coia: “Elegí Máis que Auga por sus excelentes instalaciones. Hace muchos años tuve un grave accidente de coche y estuve muy mal durante mucho tiempo. El deporte me salvó. Suelo visitar las instalaciones mínimo tres veces a la semana, porque para mí es esencial. El deporte es salud”. Y ahora queremos saber más sobre este gran ilustrador, que, si eres un seguidor o seguidora de tebeos, seguro conocerás.
– ¿De pequeño eras uno de esos niños que devoraban comics? ¿Y ya te creabas tus propias historias?
– No. Me gustaban los tebeos, pero como a cualquier niño de mi generación. En realidad, era un ávido lector, sobre todo de clásicos como Stevenson, Walter Scott, Sabatini, Féval, Wells o Verne… Entonces, no teníamos otras distracciones, como por ejemplo los videojuegos, y la tele acababa pronto.
– ¿Cuándo y cómo das el salto para dedicarte a la pintura/ilustración de forma profesional?
– Muy pronto. Seguía estudiando y ya había comenzado a publicar. Luego, la movida madrileña, que agitó el panorama cultural en España —sobre todo con la música—, hizo lo mismo con los tebeos. A mediados de los 80 no había un municipio que no contase con un salón del cómic o un evento similar. En aquella época comenzó el Salón del Cómic de Barcelona, siguiendo la tradición de los grandes salones europeos, como Lucca o Saint-Malo en Francia.
También Radio Nacional de España tenía un programa: Rock, cómics y otros rollos, que incluía un espacio para impulsar a autores noveles. Estos eran seleccionados en una gran exposición del Salón de Barcelona y luego la muestra se hacía itinerante por toda España. Este programa descubrió a muchos autores, entre los que me encuentro.
Comencé trabajando en dibujos animados y diseño gráfico, luego pasé por muchas agencias de publicidad en Madrid. También fui pionero en el mundo de los videojuegos y, al mismo tiempo, hacía tebeos. Dibujar tebeos en España no era rentable: había que trabajar en otras cosas para ganarse la vida.
Yo empecé publicando con el editor Josep Toutain, en la revista Creepy. La crisis de lectores y el falso boom de los tebeos en España provocaron, a comienzos de los noventa, el cierre de la mayoría de las revistas que nos daban trabajo y provocó la emigración de autores a otros países como ya había ocurrido en los años 60 y 70.

– En tu caso también fue así, ya que trabajas fundamentalmente para Francia o Bélgica… ¿Sientes que es más valorado tu trabajo fuera de España?
– En España no hay industria. Es imposible, salvo casos muy excepcionales, vivir de esto. Tengo obra publicada en más de once países, pero en España las tiradas son muy pequeñas. Por ejemplo, Barón Rojo funcionó muy bien aquí, con cuatro reediciones. Pero eso es muy raro.
No tengo gran interés en sentirme valorado: mi interés es provocar pequeños momentos de felicidad en los lectores. Si lo consigo, habrá valido la pena. De todos modos, publico en Francia y Bélgica porque fueron ellos quienes me buscaron. Tuve suerte: nunca tuve que salir a buscar un editor.
El público francés o belga es completamente diferente al español. Allí el BD está completamente arraigado y culturalmente respetado. Los lectores valoran muchísimo al autor. Yo, en mis sesiones de firmas tengo desde chavales a señoras de 80 años, es completamente heterogéneo. En España es todo más raro, se sigue considerando un producto infantil. Se deja de leer tebeos a partir de una edad. Cuando dices a lo que te dedicas te miran raro y piensan en lo único que conocen, Mortadelo. También se les hace raro que sea una profesión y pregunta si aparte de hacer esto, trabajas.
– Si buscas información sobre Carlos Puerta, te definen como historiador, dibujante, rotulista, ilustrador, colorista y portadista… ¿Con cuál de estas facetas te sientes más identificado?
– Puedo considerarme historiador porque la mayoría de mis obras están basadas en momentos históricos o tienen una sólida base documental: No Man’s Land, Adamson, Baron Rouge, Jules Verne et l’astrolabe d’uranie, Maudit o Hawker tienen un trasfondo histórico.
Me definen así porque, en Francia, se describe de ese modo: cuando abres un álbum y miras la autoría, separan el color, el dibujo, el guión y la rotulación, aunque los haya realizado la misma persona (en otros casos, puede haber distintos autores). Desde hace más de 30 años soy autor de BD —o de tebeos—.
También he colaborado como ilustrador: he ilustrado novelas de otros autores y he realizado numerosas cubiertas (de clásicos de la literatura o contemporáneos como, por ejemplo, para Pérez-Reverte).
– Has contado historias sobre piratas, gánsteres, espadachines, soldados, Barón Rojo… De todos, ¿tienes un personaje favorito?
– Todos lo son, cada uno en su momento. Como autor, amas tanto la obra que estás dibujando o narrando… es un esfuerzo tan intenso que todos son mis hijos de papel, y luego es el lector quien los adopta.
– ¿Podemos saber en qué estás trabajando actualmente?
– En una reprise de un personaje clásico de un gran autor fallecido, William Vance: Les nouvelles aventures de Bruce J. Hawker. Un oficial de fragata de la Armada británica alrededor de 1800.
– ¿Cómo es un día normal en la vida de Carlos Puerta?
– Trabajo principalmente de noche, pero también tengo horarios de mañana y tarde… y, claro, mi rato de gimnasio. Luego, lo normal: como cualquier hombre con familia. Intento tener algún día libre para descansar la cabeza, pero cuando tienes una profesión como la mía, nunca desconectas del todo.
Y así finaliza nuestra charla con Carlos Puerta, con la que hemos podido acercarnos a un mundo desconocido para muchos y también nos ha recordado que los tebeos no son sólo para los peques. Así que la próxima vez que tengas uno entre tus manos, echa un ojo a los autores, porque igual uno de ellos es tu compañero en Máis que Auga.