“Hoy todos somos Ana”. Esa fue la frase de nuestro técnico Javi Vázquez al finalizar la foto de equipo antes de la carrera “Vigo en marcha contra el cáncer”. Todas las personas presentes lo entendieron, todas menos una, Ana, que miraba a sus compañeros sin entender nada y de repente, se dio cuenta de que todos los integrantes del equipo de running Máis que Auga lucían el mismo apellido en el dorsal, el suyo: Lampón.
A partir de ahí, lágrimas, alegría, emoción, sorpresa, agradecimiento, nervios… Avalancha de sentimientos para Ana, quien, unos días más tarde, con todo lo sucedido ya interiorizado, sólo tiene palabras de agradecimiento para su equipo: “Fue algo increíble, ellos son increíbles. Fue un detalle precioso, me encantó y me emocionó. Un detalle de esos que demuestran que somos más que un equipo, que lo de correr es secundario, y lo importante es estar juntos”. Muchos de los presentes estaban inscritos para la andaina, que comenzaba a las 11:30, pero no querían perderse ese momento con Ana, así que madrugaron para acompañarla y compartir con ella las lágrimas y las risas.
Pero detrás del dorsal único, hay una preciosa y dura historia. Ana Lampón se incorporó al grupo de running Máis que Auga en enero de 2025 y desde entonces su vida ha cambiado por completo. Primero, para bien: encontró un grupo en el que enseguida se sintió en familia, tanto que muy pronto su marido y su hija también se unieron a él. Y, hace unos meses, llegó la noticia que lo cambió todo. En mayo, le detectaron un cáncer de endometrio. Todo fue muy rápido. Ella notó unas pérdidas y como ya había pasado la menopausia, decidió ir al médico de cabecera, quien le derivó al ginecólogo, biopsia… y operación. “Todo fue muy rápido. El día 5 de junio me operaron y todo salió muy bien. Estaba muy fuerte y eso fue lo mejor que me pudo haber pasado”. Y al hablar de rapidez, Ana quiere mandar un mensaje: “Si sentís que algo no va bien no dudéis en ir al médico. En mi caso, todo fue bien, porque al primer síntoma fui al médico y me lo cogieron a tiempo. Por eso quiero transmitir este mensaje: No tardéis en acudir al centro de salud si notáis algo que no es normal, porque puede ser decisivo”.
Recuerda con humor que los médicos le dijeron que su operación había sido “muy bonita”, y ella no entendía ese calificativo para una operación, pero desde el punto de vista médico era “la operación perfecta. Sin grasa en el abdomen, estaba todo muy bien, pudieron extraer el tumor entero, no había afectado a otros tejidos… todo limpio. Una operación bonita”, contaba Ana con risas ahora, desde la distancia. Y bonita fue su recuperación. Una vez más, su fantástico estado físico fue clave. Claro que a ello tenemos que sumarle su constancia, cabezonería y ganas de superarse. Al día siguiente de la operación, nuestra Ana se puso su reloj de running y comenzó a caminar por la planta del hospital. Así todos los días y siempre con el objetivo de sumar más pasos que el día anterior.
La recuperación de la operación se retrasó un poco más de lo previsto porque uno de los puntos internos no cerraba bien, pero una vez solucionado, le dijeron los médicos que ya podía hacer vida normal. Ana explicó que su vida normal es correr con su equipo tres días a la semana y así volvió a las carreteras con los suyos, quienes habían estado pendientes de su evolución en estos meses y cuando regresó a los entrenos fue la mejor de las noticias para todos.
A finales de agosto volvió a los entrenos y al trabajo. Después de una recuperación que avanzó más rápido de lo esperado, se marcó un objetivo: completar el circuito Run Run Vigo. Así, la primera prueba era la “Vigo en marcha contra el cáncer”, que se disputó este fin de semana y en la que su equipo le dio la gran sorpresa. Con toda esa emoción y esos nervios, salió a correr y acabó segunda de su categoría. -Estaba muy contenta, más que por el resultado, por las sensaciones, ya que a pesar de que todavía no ha recuperado sus ritmos, sí se encuentra bien y cómoda corriendo. Ahora, a por el resto de la Run Run, donde también ocupa la segunda posición provisional en su categoría, aunque lo más importante es finalizar el circuito y, a su manera, cerrar un ciclo.